
Crimson Desert el juego que quiso ser gigante, pero se olvidó de algo clave
Crimson Desert: enorme, brillante y con un problema imposible de ignorar
Pearl Abyss lanzó Crimson Desert, su mayor desarrollo hasta el momento. Un juego anunciado en 2020 y que dio que hablar por su propuesta.
Cuando la desarrolladora anunció la fecha, empezó lo que podemos denominar el “efecto pre lanzamiento de Cyberpunk”. Las redes se inundaron de videos, trailers, jugabilidades, gráficos, todo tipo de contenido sobre lo enorme y grande que iba a ser Crimson Desert. Por suerte no fue otro caso de Cyberpunkismo y por partes hizo las cosas bien, aunque una muy grave.
Crimson es como si Zelda: Breath of the Wild, Red Dead Redemption 2 y The Witcher 3 tuvieran un hijo. Pero un hijo que tiene un problema para dar sus primeros pasos o que recién dice sus primeras palabras a los 9 años, pero que a la vez también es hiper inteligente, juega al ajedrez desde los 3 años y corre una maratón de 41 km a los 7.
El único defecto, pero el peor de todos
Crimson Desert tiene un solo problema, pero es ese que hace que el juego se vuelva difícil de comenzar, complicado de engancharse y que nunca termine de cerrar. No son sus controles, que después de un pequeño par de horas se aprenden, o que el juego no te explica cosas básicas de mecánicas que terminás aprendiendo por pura suerte. El problema radica únicamente en su historia.
Desde el primer minuto nos muestran que Kliff, nuestro personaje principal, que es la persona con menos sentimientos de los videojuegos, tiene una banda de amigos super copados que son atacados y el malo, que aun después de 30 horas no sabés quién es, te mata y cuando revivís pasás a buscar a tus amigos. Buenísimo eso, la típica historia del héroe buscando volver a juntarse con su grupo. Pero ahí está el problema, ¿quién es el malo? ¿Por qué nos atacó? ¿Por qué no buscás venganza contra él? ¿POR QUÉ ME HACÉS BARRER? El juego no te pone en contexto, falla en lo más básico y eso duele, porque después el juego hace todo, o casi, bien.
A pesar de esto, el juego hace todo bien.
Vuelvo a lo que dije al principio, Crimson Desert es un rejunte de otros juegos clásicos que fueron exitosos y la verdad es que lo hace todo bien. Toma la stamina de los últimos Zelda, formas de hacer las misiones de muchas maneras, entrar a ciertas ubicaciones con la ropa necesaria o haciendo ciertas cosas hace que a uno le llame la atención.
La posibilidad de atacar con diferentes armas y que a su vez puedas sumarle más cosas para que ese ataque sea diferente. Que puedas aprender ataques o movimientos solamente viendo a otros enemigos o NPCs hacerlo. Incluso los puzzles tienen su diversión y su momento de pensar dos minutos. Crimson no es un juego para la generación TikTok, que solamente tiene 10 segundos de atención, a veces menos, para darle su tiempo a algo.
El juego anti generación TikTok
A Crimson hay que darle tiempo, es ese juego en el que tenés que estar horas sentado sobre el sillón para llegar a hacer algo. No es para esta nueva generación de jugadores que se estresan si al minuto 10 no están matando al jefe final. Es ese juego en el que tenés que pasar horas y horas explorando el mapa. Y un mapa que es enorme, que con 15 hs de juego solamente viste un 2% de todo. Y no es que el mundo está vacío, todo lo contrario, no pasás más de 5 minutos a caballo yendo de un lugar a otro sin encontrarte o enemigos, o un NPC, o un puzzle que resolver o algo para hacer.
Gráficamente el juego es, a mi gusto, excelente. En un juego así de enorme esperaría cualquier cosa, bugs de todo tipo que te crashean el juego, errores gráficos en situaciones extrañas. Pero es todo lo contrario y los pequeños errores que tuve en PS5 fueron resueltos rápidamente, como el tema del freezeo del mapa.
Los jefes son una cosa de otro nivel
Un puntazo a favor son los diferentes jefes que hay y las diferentes formas de vencerlos. Si bien todos tienen en común que no sabemos cómo llegaron ahí y que todos se vencen luchando, hay una sensación de que cada uno es diferente, que te obliga a estar mejor equipado a cada momento porque cada uno de los enemigos va a ser más poderoso o lo que tenías antes hace imposible que venzas a uno, o que solamente con dos golpes ya le bajes la mitad de vida.
Sí tiene ese problema que escribí al principio. Falla en lo más básico, en explicarte o ponerte al menos en contexto de por qué estamos luchando contra una máquina gigante con garras eléctricas y no buscando al que te mató al principio.
Es uno de esos títulos que se recuerdan más por lo que podrían haber sido que por lo que efectivamente son. Un experimento valioso, con identidad propia, que demuestra que todavía hay espacio para jugar con la forma en que miramos los videojuegos, aunque no siempre sepamos exactamente hacia dónde estamos yendo.
Y por último, unas conclusiones
Crimson Desert no es para todos, es lento, difícil al principio para engancharse, con una carencia de historia importante. Pero con ese gustito de querer darle muchas horas de tu vida a un juego para ver simplemente qué pasa. Con un territorio enorme para explorar y con dragones para montar.
Es un videojuego que a los que nos gusta explorar nos va a encantar y que a los que tienen problemas de atención lo van a odiar. No es el juego GOTY que nos vendieron únicamente por su pésima e inexistente historia. Un juego que toma lo mejor de grandes títulos y no lo hace antinatural. Es un juego que merece la pena.
Martin Duca
Periodista, locutor y productor de contenido. Especializado en videojuegos y en discutir cosas que nadie me pidió discutir. Cubro la industria, analizando lanzamientos y opinando fuerte sobre todo lo que tenga píxeles, historia o polémica. Fan de los RPGs, shooters, aventuras que te rompen el corazón y de los de deporte en los que soy horrible en la vida real (Casi todos). La industria podrá cambiar, pero el joystick no se mancha.