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20 marzo 2021

Reseñamos: Super Mario 3D World + Bowser’s Fury

Regresa uno de los mejores plataformas 3D de Nintendo junto a un espectacular agregado



En septiembre del año pasado, tras varios meses de inactividad atribuidos en mayor parte a la pandemia, Nintendo tuvo uno de sus famosos Direct para celebrar el 35° aniversario de Mario. Allí anunciaron que el próximo juego del fontanero en llegar a Switch sería Super Mario 3D World + Bowser’s Fury. Se sabía que la primer parte de ese título indicaba que sería una reedición del 3D World original, que salió para Wii U en 2013. Sin embargo, hasta muy poco antes de la salida de este el mes pasado, nadie tenía idea de lo que sería Bowser’s Fury.

Ahora que ya ha llegado a la consola híbrida, sabemos lo que es Bowser’s Fury: un experimento. En lugar de relanzar Super Mario 3D World sin más, Nintendo decidió hacerlo junto a un apartado que bien podría ser un juego aparte, si no fuera de escala tan pequeña. Nintendo se ha caracterizado este último par de años por no tomar demasiados riesgos, por lo que el concepto me llamó la atención al instante. ¿Tendría un buen resultado este experimento, o sería otro paso en falso por parte de la compañía?


Incluso los niveles “convencionales” de 3D World logran atrapar

Esta es una reseña un tanto difícil de hacer por lo peculiar que es el lanzamiento, pero tras deliberarlo creo que la manera más justa de calificar Super Mario 3D World + Bowser’s Fury es considerándolo como un producto aparte de la versión original del juego, y no como un remake o relanzamiento. Esto es por varias razones: en primer lugar, porque no realizamos una reseña previa del juego de Wii U. Además, considero que por el fracaso de la Wii U, para muchos la versión de Switch será la primera vez experimentando este juego (y me incluyo en este grupo). Finalmente, porque creo que el agregado de Bowser’s Fury amerita verlo de aquella forma. Sin más, comencemos con la review, que tratará con cada aspecto de ambos juegos de forma paralela.



Super Mario 3D World no pierde tiempo presentando su trama, y tampoco debería. Mario, Luigi, Peach y Toad se encuentran disfrutando de un show de fuegos artificiales en el Mushroom Kingdom, cuando se topan con una tubería transparente. Al arreglarla, aparece una hada (una Sprixie, en realidad), quien les informa que el malvado Bowser ha entrado a su reino y las ha empezado a atrapar una por una en botellas de cristal. Nuestro héroe y compañía aceptan el llamado a la aventura y viajan al Sprixie Kingdom, donde deberán pasar por todo tipo de escenarios y derrotar a los secuaces de Bowser para rescatar a las hadas.

Todo esto se cuenta a través de cortas cinemáticas y de la acción del juego; como siempre es simplemente un trasfondo y una premisa que sirve para experimentar con diversas mecánicas y formas de gameplay. Nintendo buscaba crear una experiencia heterogénea, variada y que juegue con lo nuevo a partir de la base de lo conocido. Esta historia sirve para implementar eso, y lo logran hacer de maravilla. Hace un buen trabajo en darle al jugador una sensación de propósito y para impulsar las acciones de los personajes; y tiene una conclusión que emociona más por lo que sucede en la jugabilidad que por sus implicaciones en la historia.


El entrañable dúo dinámico de Bowser’s Fury

Por otro lado, Bowser’s Fury nos cuenta una historia separada de Super Mario 3D World, lo cual ayuda a dejar en claro su independencia como juego aparte. Mario encuentra un charco de lodo negro en el Mushroom Kingdom, y tras ser absorbido por este se encuentra en un archipiélago llamado Lake Lapcat. Es allí donde se encuentra con Bowser Jr., quien le dice que su padre Bowser se ha transformado en un gigante monstruo consumido por esta sustancia negra, que también ha corrompido gran parte del mapa. Ahora es Fury Bowser, y está más grande, poderoso y enojado que nunca. Mario y su joven antagonista unen fuerzas para derrotarlo.

Una vez más, no hay mucho notable para decir acerca de la historia de Bowser’s Fury. La nueva amistad entre estos dos personajes es una dosis sana y divertida de fanservice, y sus escasas interacciones a lo largo del juego me dejaron deseando que la relación se explore al menos un poco más. Es una premisa ideal para introducir al limitado mundo de Bowser’s Fury, ya que pierde aún menos tiempo que 3D World, y algunas de las mecánicas nuevas para la saga que vemos en el juego tienen que ver con esta esquelética trama.

Tanto 3D World como su nuevo apartado nos cuentan historias que funcionan como bases sólidas para el resto de la experiencia. Pero nadie va a los juegos de Mario por la trama, ¿no?



La gente a menudo pregunta cuál es el videojuego perfecto para mostrarle a alguien que jamás ha jugado a nada en su vida, y yo creo que la respuesta es Super Mario 3D World. Sí, incluso lo recomendaría antes que los juegos clásicos de Mario. Y la razón para eso yace no solo en que el gameplay moderno sea quizás más adecuado para alguna gente que una experiencia retro, sino principalmente en que la variedad es la palabra clave para 3D World. Es quizás el juego que más se acerca a tener, de forma casi literal, “algo para todo el mundo”.

Nintendo puso a prueba una manera algo revolucionaria para desarrollar Super Mario 3D World, y esta consistía en que cada uno de los 100 miembros del equipo podía proponer sus propias ideas para el juego. Los devs escribían mecánicas de jugabilidad en notas sticky y las pegaban alrededor de las paredes de la oficina. Si al equipo le gustaba una idea, esta se introducía en el juego para testearla y luego decidir si se incluiría en el juego final. Un proceso totalmente democrático, que llevó a la creación de uno de los juegos de plataformas más diversos y entretenidos que tuve el placer de experimentar.


La cereza que duplica a nuestro personaje es un genial power-up

En 3D World podemos controlar a cuatro personajes: Mario, Luigi, Peach y Toad. Cada uno tiene sus propios movimientos, así como sus capacidades, ventajas y desventajas. Por ejemplo, Peach puede planear por un segundo pero es algo más lenta, mientras que Toad es más rápido y ligero pero sus saltos no alcanzan la altura de Mario o Luigi. Es aquí donde entra en juego uno de los pocos cambios notables de la versión de Wii U, pero también quizás de los más acertados: la velocidad de todos los personajes jugables en Switch es algo mayor, haciendo que los escenarios se puedan completar de una manera más fluida. Si bien no probé cómo funcionaba en la anterior consola, el movimiento aquí se siente perfecto, ya sea si lo controlamos en modo portátil o conectado a la TV.

Hay ocho mundos principales en Super Mario 3D World, y cada uno cuenta con alrededor de 10 niveles. Los escenarios llevan hasta diez minutos en completar, aunque son todos rejugables debido a que contienen cuatro coleccionables: tres estrellas (es necesario tener algunas para progresar en el juego) y un sticker (no es obligatorio). Detrás de cada coleccionable hay un pequeño desafío, camino secreto o interacción para descubrir, y la mayoría de las veces suele ser satisfactorio encontrarlos.

El diseño de los niveles está hecho con muchísimo cuidado, amor y experticia por parte de los desarrolladores. Estos como decía son muy diversos entre sí, y cada uno es como un bocadillo de algo delicioso que nos deja deseando y pensando en qué vendrá después. La tentación de jugarlos todos uno detrás de otro es bastante fuerte, pero recomiendo saborearlos lo más posible para no ser abrumados por los cambios en mecánicas. Combinando estos excelentes escenarios con los power-ups, que van desde clásicos como el Tanooki hasta el nuevo traje de gato que le añade mucha verticalidad y agilidad al juego, termina siendo una experiencia de lo más gratificante.

Lamentablemente no todo es color de rosa en 3D World, ya que si hay algo que detesté fueron las peleas contra jefes. De más está decir que estas son simples y fáciles; no espero un desafío al nivel de Dark Souls en un juego de Mario. Pero no había excusa para que casi todas sean aburridas, monótonas, y esencialmente una pérdida de tiempo. Incluso la batalla final contra Bowser no se pone emocionante hasta la última etapa, y aún así no se despega demasiado de la cansadísima fórmula que nos invita a aprendernos los patrones de los enemigos mientras que les saltamos tres veces en la cabeza. Teniendo en cuenta que este problema sigue estando presente en Super Mario Odyssey y Bowser’s Fury (ya llegaremos a ello), me preocupa que Nintendo jamás encuentre la manera de hacerlas entretenidas.


Se ven bastante impresionantes, pero los duelos con Bowser gigante no son nada especial en cuanto a gameplay

Hablando de Bowser’s Fury, en el caso de este minijuego, la jugabilidad mezcla la sensación moderna de Super Mario Odyssey con algunos de los mejores elementos y mecánicas de Super Mario 3D World. El mundo se basa en el power-up de gato, y está hecho para que exploramos de forma vertical y nos transportemos a través de las islas con la ayuda de Plessie, quien también aparece en el juego de Wii U. La duración del juego (unas 5-6 horas para terminarlo al 100%) y su presentación enfocada mayormente en una sola temática, pero sin abandonar la variedad, hace que se sienta como un mundo de Super Mario Odyssey hecho a gran escala hecho a partir de la filosofía de diseño de 3D World.


Plessie regresa para seguir siendo una adición divertidísima

Pero lo más icónico y característico de Bowser’s Fury es que en cualquier momento puede aparecer el gran villano, cuya presencia se hace anunciar con una lluvia torrencial. Es en este momento en el que el mundo se transforma, y mientras que Fury Bowser intenta incinerarnos, podemos aprovechar para conseguir más coleccionables y para acceder a nuevas partes del mapa. Esto viene con la desventaja de que, como apuntaba antes, estas apariciones están intercaladas con peleas de jefe cuyo único propósito parece ser rellenar el tiempo de juego. Aunque debo admitir que en este caso la confrontación final con Fury Bowser es entretenida, y su conclusión es genial por varias razones.



El look de 3D World es tan colorido como el resto de la franquicia, y la paleta de colores es especialmente placentera al tener protagonistas, enemigos, power-ups y escenarios tan distintivos. En el mapa global todo se presenta de manera general, con miniaturas de los escenarios colocadas en una especie de tablero de juego de mesa que representa al mundo en el que nos encontramos. Cuando entramos a un nivel en sí, encontramos que todo es tan detallado y mágico como se lo ve desde lejos en el mapa global. Cada rincón de cada nivel es simplemente deleitable, y en ningún momento se siente vagancia o poca inspiración por parte de los responsables del arte.

En el caso de la versión de Switch, lo visual es una de las pocas mejoras bastante notables con el juego de Wii U. Si bien como decía no tuve la oportunidad de jugar el original, ver un video de comparación es suficiente para notar que la definición de las texturas así como la resolución han sido aumentadas para este port. Más allá de ello no hay más cambios estéticos, y tampoco debería haberlos. No hay necesidad de arreglar lo que no está roto. Se llevan, también, puntos extra por añadir el modo foto, que si bien no da tanta libertad como yo esperaba, permite apreciar aún más los mejores lugares y momentos del juego.


Una de las cuantas capturas que tomé con el modo foto

Así como Bowser’s Fury es un juego poco convencional de Mario en varios sentidos, también lo es visualmente. Como decía antes, en algunos aspectos podría tratarse de un mundo de Super Mario Odyssey a mayor escala. Pero la aparición de Fury Bowser cambia todo, y es allí donde se empieza a ver todo más como Dark Souls que como Nintendo. El colorido panorama se va, y llega en su lugar un paisaje repleto de llamas y una sustancia negra que lo cubre todo. Es un cambio drástico y sirve para que estas instancias de gameplay se sientan realmente especiales.


Bowser es más imponente que nunca en este apartado.

Algo que debo mencionar, y que está presente en ambos videojuegos, es que el rendimiento suele decaer en ciertos lugares de algunos niveles. En 3D World lo noté especialmente en los escenarios que nos invitan a deslizarnos rápidamente a través de ellos; uno pensaría que la Switch sería capaz de mantener los frames por segundo en un número estable, pero en esas ocasiones no sucede. Bowser’s Fury sufre de framedrops mucho más seguido, sobre todo cuando estamos bajo ataque por parte del antagonista. En el modo portátil de la consola, las peleas contra Fury Bowser se transforman en una presentación de diapositivas.



¿Qué se puede decir sobre la música de Koji Kondo que no haya sido dicho ya? Cada mundo y cada escenario tiene su propia y magnífica composición, desde la alegre Double Cherry Pass hasta la tétrica Shifty Boo Mansion. El soundtrack mezcla temas clásicos de Super Mario, a veces con un remix que nos atacará justo en la nostalgia, con obras nuevas que las igualan en calidad. Personalmente, las canciones hechas a partir del leit motif de Bowser son mis favoritas. Bowser’s Highway Showdown dispara mi adrenalina, mientras que podría escuchar Bowser Land Theme todo el día sin parar.

Con esto último que acabo de escribir, no sorprenderá entonces que haya adorado también la banda sonora de Bowser’s Fury. El Title Theme del juego nos adelanta que será una aventura épica y más oscura de lo que estamos acostumbrados; parece más algo que oiríamos en un juego de Castlevania antes que en uno de Super Mario. Cada aparición de Fury Bowser es acompañada por un coro infernal, y en nuestros duelos con el gigante villano hasta se pueden escuchar unas pesadas guitarras eléctricas que rozan el heavy metal. Realmente una obra maestra de musicalización, que tampoco abandona temas ligeros y agradables como Lake Lapcat.

En ambos juegos los efectos de sonido son de calidad y evocativos, pero en Bowser’s Fury es donde más se nota ya que tenemos un panorama sonoro distinto al del resto de la franquicia. Con cada aparición de Bowser, el ruido de lluvias torrenciales, tormentas, explosiones, y gigantes bolas de fuego reemplaza a los adorables y familiares sonidos que asociamos con Super Mario. No hay mucho más para decir sobre esto; es aún otro aspecto impecable de la aventura.



Super Mario 3D World + Bowser’s Fury es un magnifico lanzamiento por parte de Nintendo. Principalmente porque lleva a que mucha más gente pueda disfrutar un divertidísimo juego lleno de variedad y repleto de escenarios meticulosamente diseñados, mecánicas originales, y suficientes coleccionables para mantenernos entretenidos por un largo tiempo. Si bien no se le hacen cambios mayores en esta versión, se le mejora solo lo justo y necesario para que se vea y ande mejor que nunca. Pero también es un gran lanzamiento por la grata sorpresa que resulta ser la adición de Bowser’s Fury, que mezcla lo mejor de lo antiguo y nuevo de la saga para ofrecer algo que brilla por los riesgos que toma. Ambos en conjunto forman una experiencia esencial para cualquiera que posea una Switch.


Autor:

Iván Castillo


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