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12 noviembre 2021

Reseñamos Sakuna: Of Rice and Ruin

La aventura de acción-RPG y cultivo de arroz definitiva



Sakuna: Of Rice and Ruin salió a la venta el 10 de noviembre (12 del mismo mes en Japón) de 2020 en Nintendo Switch, PlayStation 4 y PC. Por lo tanto, se cumplió un año desde el lanzamiento de la versión 1.0 que cambió bastante tras varias actualizaciones.

Edelweiss, responsable del shoot’ em up Astebreed, creó una aventura desafiante de Acción-RPG con un ambicioso sistema de cultivo de arroz, que recuerda por historia a Okami o por jugabilidad a Harvest Moon.

La obra del estudio asiático recibió un parche que trajo el idioma español de Latinoamérica como gran novedad en junio de 2021. Sin embargo, solo admite voces en ingles o japonés que, dicho sea de paso, presentan algunos actores de voz reconocidos en la industria del anime.

Esta reseña NO contiene spoilers.



El juego nos pone en la piel de la Princesa Sakuna, hija del dios guerrero Takeribi y la diosa de la cosecha Toyohana, que por cuestiones del destino y a modo de aprendizaje termina desterrada del Reino Noble en la Isla de los Demonios, Hinoe.  

La protagonista viajará en búsqueda del origen malvado de la isla y estará acompañada por los hijos del Hombre, quienes la perjudicaron tras atravesar el puente espiritual que conecta el Reino Humilde con el mundo de las deidades.

De esta manera, la Princesa trabajará día y noche con los mortales cultivando las tierras del lugar para que todos vuelvan a donde pertenecen, mientras recorre hasta el último rincón de Hinoe enfrentando poderosas bestias y aprendiendo lentamente cómo ser una mejor deidad.



Sakuna conocerá más de sus padres y carismáticos acompañantes a medida que avance la historia y las estaciones del año. Por ejemplo, habrá pequeñas charlas entre los personajes durante la hora de cenar con información llena de detalles sobre el país del sol naciente, conocido como Yanato en esta ocasión.

Las conversaciones también abarcarán otros temas como las tierras alrededor de Japón, las creencias y valores del grupo, así como la brecha entre ricos y pobres. Sin lugar a dudas, uno de los puntos destacados que no molesta en ningún momento y encaja muy bien con la jugabilidad, el plato fuerte de la aventura.

La trama lejos de ser perfecta transcurrirá poco a poco y desarrollará no solo a nuestra protagonista, sino también al resto del grupo. Además, habrá múltiples pergaminos sobre el cultivo de arroz que mostrarán con lujo de detalle cómo se realiza este procedimiento, que problemas pueden aparecer y cómo solucionarlos.



En este sentido, Edelweiss nos ofrece dos aspectos muy interesantes como el sistema de combate hack and slash y las mecánicas de cultivo de arroz, que se potencia con otras de fabricación y cocina. El último apartado quizás parezca un poco confuso a simple vista si no se separa en dos, pero todo se relaciona y funciona en conjunto.  

La faceta de cultivo nos invita a realizar como mencioné anteriormente todos los procedimientos, desde arar la tierra, clasificar y plantar las semillas, controlar el estado de las plantaciones frente a posibles plagas, hasta permanecer pendiente del clima o las estaciones del año, segmentadas por tres días y noches.  

Las posibilidades no terminan ahí, Sakuna necesita fertilizar el campo durante todo el proceso previo al periodo de cosecha, un momento donde entra en juego el apartado de acción-RPG en desplazamiento lateral. Incluso debe secar, moler y trillar las espigas de trigo para obtener diferentes tipos de arroz (blanco, integral o mixto).



El estado de los cultivos determinará las estadísticas del personaje, entre ellas el nivel, la cantidad de salud y puntos de acción para movernos durante el día, la fuerza, la suerte, la vitalidad, el poder de nuestra magia o los puntos de habilidad.

Las estadísticas no solo representarán numeritos, porque esto modificará de forma sustancial nuestro rendimiento en los combates nocturnos, una fase del día donde los enemigos se vuelven más poderosos y difíciles de ver sin los objetos indicados.

El videojuego presenta un mapa bastante amplio dividido por regiones que propone dosis tanto de acción como de exploración en partes iguales, este último con un indicador de nivel distinto del personaje. Cada región posee puntos de interés y monstruos de diferente nivel de acuerdo con el momento del día.

A lo largo de la experiencia, aparecerán tanto misiones principales como secundarias y el acceso a las diferentes ubicaciones dependerá del nivel de exploración. No obstante, los puntos con materiales de construcción o ingredientes son muy pocos, en comparación con las zonas de enemigos que a veces incluyen varios pisos o secretos por descubrir.

Los elementos de cocina cuentan con fecha de vencimiento y algunos solamente duran un día hasta que se pudren, pero se pueden conservar durante más tiempo gracias a ciertos métodos como el comercio de arroz con el Reino Noble.



En cuanto al sistema de combate, disponemos tanto de golpes rápidos como fuertes que se encuentran ligados a dos clases de armas. Al mismo tiempo, cada una posee versiones de diferentes materiales y efectos de ataque (impacto, corte, perforación, magia), así como múltiples estadísticas y huecos de poder donde se colocan las Ramas Espirituales, unas gemas que se encuentran en los escenarios.

Los enemigos muestran vulnerabilidades a los efectos de ataque y resulta muy importante que revisemos cada tanto nuestra configuración de equipo, que se compone tanto de armas como de diferentes vestimentas. Asimismo existen diversas debilitaciones que se tratan con el equipamiento y la cocina.

Los sombreros, las “armaduras” y máscaras emplean ranuras de poder que ofrecen modificaciones como las armas. Al igual que el resto de los objetos, permite mejoras por medio de Ámbar, unas piedras espirituales provenientes de los enemigos que también sirven para potenciar los cultivos.

Por otro lado, Sakuna dispone de varios hechizos gracias a su ropaje divino, un elemento que mejorará con el paso del tiempo y acorde al resultado final de la cosecha. Este objeto nos permite mover a los enemigos y realizar habilidades especiales, que se consiguen por los cultivos y mejoran bajo ciertas condiciones (Eliminación de monstruos, Ámbar, entre otras).



El sistema de combate transmite muy buenas sensaciones cuando se combina el ropaje divino con las armas tradicionales en combos, una mecánica divertida que por aire no distingue entre criaturas normales o jefes.

A esto se le suma el hecho de que podemos contraatacar si reaccionamos en el momento indicado con un desplazamiento rápido o embistiendo al enemigo. Incluso existe la posibilidad de utilizar ciertos elementos del entorno como pinches o cañones.

Sin embargo, las opciones en torno a los cultivos superan con creces a las mecánicas de acción, porque cumple la meta del estudio de mostrar todo de la forma más realista posible. (Aparentemente consumió alrededor de 309kg de arroz en el desarrollo)



A nivel gráfico, el juego acompaña bien en todo momento y no me parece malo en absoluto, pero lamentablemente genera mucho ruido el diseño repetitivo de las bestias con el pasar de las horas. Los jefes a veces son modelos de los mismos enemigos normales, pero con pequeños cambios en el tamaño o las habilidades.

El tema de los diseños repetidos me recordó a los niveles finales de Devil May Cry 3, pero no voy a profundizar en esto para evitar los spoilers. Aunque seguramente quienes jugaron la obra de Capcom, comprendan la referencia.

Personalmente me parece que concuerda a nivel visual con el catálogo de Nintendo Switch y me gustaría retomar otra vez la aventura, pero no en la versión de PC, sino en la consola híbrida.



Los efectos de sonido me parecen aceptables, pero tampoco sobresalen mucho. Las melodías dejan algunas composiciones interesantes que rompen con la monotonía de los monstruos.

Algunos ejemplos son el tema de los primeros niveles (Howling Wind), la música de la región acuática (Waters Edge) o las diferentes canciones de los enfrentamientos finales (Resentment, una de ellas).


Sakuna: Of Rice and Ruin cumple cuando se presenta como un todo, a pesar de que en ocasiones pierde brillo por ciertos detalles como el diseño de los enemigos o la cantidad abundante de información en pantalla.

Las mecánicas de cultivar arroz funcionan y eso es algo que no discuto, además se complementa muy bien con el resto de elementos como la historia y el combate. El último aspecto a veces puede resultar algo caótico y quitar ritmo a la aventura con sobresaltos de dificultad innecesarios, pero quienes disfruten de las experiencias desafiantes probablemente le tomen cariño.

El mayor problema precisamente sucede por la repetición y el sentimiento abrumador que se genera cuando debemos recurrir varias veces a la misma zona, ya sea por objetivos, materiales de fabricación o ingredientes de cocina.

La duración también consigue muchos puntos positivos con una cifra mínima de 30 horas y contenido de end game que aprovecha mejor los combates, en comparación con la primera sesión de juego donde seguramente interese más la historia o el arroz.

En resumen, una experiencia disfrutable de principio a fin tanto para los interesados en las obras japonesas, como para los fanáticos de las propuestas de Acción-RPG y plataformas en dos dimensiones.



Autor:

Franco “Zeta” Amaya

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