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26 junio 2021

Reseñamos: Biomutant

Aprendiz de todo, pero maestro de nada



Es posible que para esta altura estemos más que acostumbrados a títulos que cargan los géneros de acción, RPG, y mundo abierto. Y no es casualidad, ya que hay una abundancia de ellos en el mercado. Tampoco sería la primera vez que escuchamos esos géneros combinados con un contexto postapocalíptico. Pero para Experiment 101, la desarrolladora sueca de Biomutant, este sería su primer título a llevar adelante. Anunciado por primera vez allá por el 2017 y luego de muchas idas y vueltas lanzado el 25 de mayo del 2021, es un título ambicioso para tan pequeño estudio. Un mundo lleno de loot, con cientos de NPCs para interactuar, misiones para cumplir, y rarezas de una antigua sociedad por encontrar. Suena como el próximo gran Fallout a simple vista, pero no; la realidad es que a la hora de los bifes como se diría, el juego empieza a mostrar sus fallas y repetición.



Biomutant arranca lento. Muy lento. Nos veremos forzados a cruzar un rutinario tutorial para luego recibir como una trompada la primera porción de nuestra historia. Vale destacar que el juego está atravesado por tres líneas narrativas, sobre las cuales podremos tomar decisiones a lo largo de nuestro camino.

Se nos cuenta la historia de un mundo devastado por las malas decisiones que ha tomado la humanidad, las cuales llevaron a su propia extinción luego de una sobreexplotación de recursos y varios desastres naturales. El juego nos plantea un nuevo mundo colorido, lleno de vida, pero con rastros del anterior que aún contaminan y dañan el nuevo, dentro del cual se encuentra el principal foco de esta historia: El Árbol de la Vida. Este gigantesco elemento de la naturaleza es el responsable de toda la vida que encontraremos a lo largo de nuestra aventura. El daño que hemos ocasionado llevó a la contaminación completa o parcial de algunas áreas del planeta, generando que sean inhabitables para casi cualquier tipo de vida.

Y decimos “casi” ya que de esta misma polución han nacido distintas razas o especies mutantes, las cuales mediante modificaciones genéticas propias de su evolución y exposición a los elementos, han logrado resistir ciertas condiciones de vida. Es de esta misma contaminación que nacen no solo todas las razas existentes en este universo, incluida la que elijamos para nuestro personaje, sino también los principales antagonistas del juego: los Devoramundos. Seres gigantescos que constantemente se alimentan y dañan las raíces del Árbol de la Vida.



Será de esta forma uno de nuestros principales objetivos detener a estas criaturas y así darle al mundo una segunda oportunidad de sanar. O no, ya que podremos dejar también que la naturaleza siga su curso natural y permitir la destrucción del Árbol, junto con la vida presente en el planeta. Junto con esta tarea, nuestro personaje también irá desarrollando otras líneas argumentales en simultáneo: la guerra entre las tribus existentes, y una cuenta pendiente del propio pasado de nuestro protagonista.

Podremos encontrar seis tribus a lo largo de nuestra aventura, las cuales se separaron originalmente de una unión de paz. Cada una de ellas posee un aura y meta distinta hacia el futuro del planeta, pero en líneas generales: tres buscarán sanar el Árbol de la Vida y restaurar el equilibrio natural del mundo, mientras que las otras tres buscarán la destrucción del mismo, permitiendo que los Devoramundos destruyan el Árbol, y así consolidar su poder y dominio personal por sobre las demás razas. Quedará de esta forma en nuestras manos decidir con qué tribu seremos aliados, y así, cuál será el destino de las demás.

Gran parte de la historia de nuestro personaje se nos presenta en forma de flashbacks, los cuales en su gran mayoría son jugables. Si bien muchas de las decisiones que tomemos a lo largo de la aventura van a tener poco o casi ningún peso a nivel desenlace, Biomutant sí cuenta con un mensaje claro sobre la conciencia del medio ambiente, y como debemos evitar “los errores del pasado”. Después de todo, quizás no es tan tarde todavía en el mundo real, ¿no?



La jugabilidad de Biomutant no plantea ninguna fórmula nueva, pero sí una combinación de estilos y armamento en un principio interesante, pero repetitiva. Aun así, hay puntos para destacar. Vamos por partes, empezando por la creación de personaje.

Apenas empecemos, podremos elegir la apariencia de nuestro protagonista. Y no es cualquier personaje: nuestro héroe es un mapache/ardilla/demonio de Tasmania antropomorfo, al cual desde un principio podremos elegirle stats que modificarán su apariencia física: si tendemos a inteligencia y agilidad, nuestro personaje será delgado y con una gran cabeza; pero si optamos por fuerza y vitalidad, seremos una torre de músculos y prominente barbilla. También podremos elegir entre distintas clases o especializaciones, las cuales tendrán un impacto directo en el fuerte o estilo de combate que elijamos (ya sea armas de fuego, combate cuerpo a cuerpo, o psíquico).

En el combate, si miramos con los ojos entrecerrados podemos notar las influencias de juegos como Devil May Cry y The Legend of Zelda: Breath Of The Wild. Aunque termina siendo una versión mucho más simplificada de ambos. Podremos realizar cadenas de golpes rápidos, disparos con nuestra arma a distancia, parrys, bloqueos e inclusive esquivar ataques enemigos con un roll al mejor estilo Dark Souls. Cada estilo de combate posee unos pocos combos a realizar, muchos de los cuales repiten la misma fórmula sencilla de botones. Esto hace que sean fáciles de ejecutar e interconectar entre sí, pero también termina haciendo que el combate se sienta repetitivo y sin mucha variación.

Algo que deja muchísimo que desear es el modo Super Wung Fu, el cual puede activarse luego de haber realizado tres combos consecutivos y únicos entre sí. El problema es que termina siendo un simple button mashing que no termina de hacernos sentir realmente poderosos, sino de alguna forma, nos vuelve algo más torpes al simplificar el combate.



Con respecto al equipamiento, Biomutant se lleva un punto a favor gracias a su amplio rango de customización. Desde qué tipo de arma y armadura podremos usar, hasta los accesorios y componentes para modificar las mismas. Siguiendo con el tono del juego, encontraremos todo tipo de prendas y herramientas. Podremos ser un samurai moderno, un soldado con camuflaje y casco, vestir un disfraz de osito, llevar ropa moderna y vistosa… está todo al alcance de la mano. Si encontramos un conjunto que nos encanta visualmente, pero sus stats son malos, podremos mejorarlo en mesas de trabajo esparcidas por el mundo. De esta forma podremos lookearnos al estilo que más nos guste, sin tener que sacrificar elementos vitales como puntos de vida, daño o resistencia al daño.

Tocando el tema del movimiento, por más que sea divertido ver correr a nuestro querido mapache en cuatro patas por el mundo, se vuelve aburrido bastante rápido, y la necesidad de desplazarnos de forma más eficiente se hace evidente. Contaremos con viaje rápido entre los puntos más importantes del mapa, pero a la hora de explorar lo desconocido, podremos elegir entre distintas monturas, biológicas y mecánicas, para asistirnos en el viaje. Algunos terrenos o áreas directamente nos demandarán utilizar un vehículo diseñado para ellas, y que por lo general obtendremos con el simple avance de la historia. Aunque para simplemente viajar por tierra, tendremos la opción de elegir a nuestro acompañante. Este es otro punto algo desaprovechado, ya que encontraremos distintos animales que podremos domesticar y montar, pero sin alguna diferencia práctica, sino puramente estética, lo cual es decepcionante.



Biomutant cuenta con un diseño que combina lo caricaturesco con elementos realistas del ambiente. Utiliza el motor gráfico Unreal Engine 4, con todos los beneficios que esto le permite al juego. Principalmente notaremos buenos efectos de lluvia, pelaje e iluminación. El juego se ve muy bien, y su estética colorida ayuda a acentuar esa belleza. Está también muy bien representada la relación de escala entre los distintos objetos del mundo. No debemos olvidar que nuestro héroe es pequeño, y así nos sentiremos en relación con muchas estructuras que encontraremos a lo largo del mundo. Edificios, puentes gigantescos, una presa en ruinas e inclusive el mismo Árbol de la Vida, el cual reiteradas veces podremos ver desde distintos puntos del mapa, a pesar de encontrarnos a kilómetros de su base. Cruzaremos distintos biomas, cada uno con una paleta de color propia, al igual que las distintas areas de riesgo, ya sea biológico (verde o gris), frio (celeste y blanco), calor (rojo y amarillo) o radiación (violeta y rosa).



El diseño de los enemigos resulta variado. Habremos pasado varias horas dentro del mundo y encontraremos nuevos enemigos a los que enfrentarnos. Al menos estéticamente hablando, ya que rápidamente nos daremos cuenta de que su IA y la forma de enfrentarlos es muy similar entre sí.

También se incluye un modo foto, el cual podremos aprovechar para sacar el máximo potencial de las postales que el juego nos ofrece a lo largo de la aventura. Es una herramienta bienvenida, que más de una vez dejará al juego mejor parado que lo que la jugabilidad nos puede ofrecer.



La música de Biomutant es funcional a lo que se cuenta en el resto de los aspectos de la experiencia. Predomina en la banda de sonora un estilo asiático, al mejor estilo película de acción kung fu.

Los personajes utilizan un lenguaje propio, al mejor estilo del Simlish de la saga Sims, el cual el jugador nunca comprende.  Recibiremos la traducción de lo hablado por parte del narrador. Podremos darnos cuenta de que no es una traducción literal de lo que se está diciendo (“Sí”, “No”, “Debo irme”), sino una interpretación de lo que cada personaje nos está diciendo (“Goop se alegra de que hayas decidido visitarlo”, “Él está de acuerdo con lo que buscas, y puede ver en ti un aura pura”).



Como el jugador nunca alcanza a comprender la lengua de las distintas razas, resulta fundamental la participación del narrador como traductor de los diálogos. Aunque su rol no se limita a eso. Cada acción que realicemos, tanto a nivel narrativa como en el mundo abierto, tendrá una reacción del narrador. Este podrá acentuar cual es la decisión que acabamos de tomar, brindarle un contexto, o simplemente darnos moralejas al mejor estilo “Debemos mirar el pasado para poder influenciar el futuro”. Si no es de tu agrado a la hora de jugar, se puede modificar desde el menú de “Sonido” con qué frecuencia hace comentarios.



Biomutant es un juego muy ambicioso que muchas veces se tropieza intentando cargar todas las metas que busca cumplir. Sobrevive principalmente gracias a su mundo colorido y atractivo, a la vez que nos plantea un contexto algo diferente a otros juegos de mundo abierto post-apocalíptico. Podremos cumplir nuestra fantasía de ser una pequeña criatura antropomórfica, disfrazada de lo que queramos y encarando cada combate con un arsenal lleno de opciones. Pero más pronto que tarde nos vamos a dar cuenta lo repetitivo que resulta todo: sus enemigos, los objetivos de misión a misión, el loot que podamos ir encontrando, y cada línea de diálogo que podamos elegir.

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Autor:

Iván Real



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