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7 agosto 2022

“He creado un monstruo”: Cómo Nintendo vio nacer a PlayStation

La historia de la peculiar relación entre ambas compañías



Nací en 1997, tiempo en el que los videojuegos comenzaron a construir el camino que conocemos hoy en día. Los gráficos en 3D habían llegado para quedarse y los primeros intentos de palancas analógicas planteaban la posibilidad de mover al personaje en pantalla a cualquier dirección posible. Sin embargo, es durante dichos años que ocurrió un acontecimiento más accidental que premeditado y que se convirtió en un cambio de paradigma para el mundillo. Hablo de un nuevo participante que hacía acto de presencia en aquel entonces, Sony y su recordada PlayStation 1.

Un paso de paradigma clásico al moderno, la caída de un rey en desgracia que le abre la oportunidad a un heredero no buscado, o el arribo del mayor retador que ha tenido un campeón mundial. Todas analogías que, de una forma u otra, reflejan como Nintendo ayudó a crear un monstruo de la industria. Dentro del siguiente reporte narraré brevemente una serie de hechos históricos que desembocaron en la ambición de Sony por crear su propia consola de sobremesa, para al final transformarse en “el tiro por la culata” de la Gran N.



En la cima y sin nadie a su lado

A mediados de los 90, el título de “compañía líder” reposaba sobre la cabeza de Nintendo con una amplia diferencia en relación a aquellas otras empresas que intentaron, sin mucho éxito, hacerse un hueco en el mercado del entretenimiento digital interactivo. Por supuesto existía Sega, la cual, a pesar de notables éxitos, no lograba escapar a su papel de escolta en reconocimiento y ventas con los creadores de Mario.

En ese entonces, cuando la década apenas daba sus primeros pasos, la Super Nintendo arrasaba en los comercios del mundo mientras que la Sega Genesis palidecía en comparación. Sin embargo, el desarrollo de la quinta generación de consolas hogareñas estaba al caer, y los reyes de la industria debían salir a relucir nuevamente con un producto que continuara marcando el norte.

Al mismo tiempo, el CD había logrado alzarse como el principal formato para todo producto audiovisual, su mayor capacidad y menor coste terminó por desbancar a los tan conocidos cartuchos, disquetes y casetes. Sumado a lo anterior, los gráficos en 3D surgieron a modo de respuesta a la búsqueda de mayor realismo, inmersión y posibilidades en el mundo de los videojuegos. Para aquel momento, ya habían existido fórmulas que proponían una mezcla de elementos tridimensionales con el clásico 2D. Tal fue el caso de Donkey Kong Country que consiguió crear un “efecto de profundidad” al combinar modelados de personajes realizados en 3D, que luego fueron colocados en escenarios 2D.



Innovar o morir

Nintendo era consciente de su posición en la industria. Sin embargo, también tenía en claro que la innovación era la clave para continuar por la senda del éxito. Por tal motivo, la empresa se plantea un nuevo proyecto, la creación de una máquina que contará con lector de CD-ROM y que pudiera correr juegos totalmente generados en gráficos 3D. Tarea que requería un desarrollo tecnológico que la compañía no podía permitirse por sí misma. Es de tal forma que se fomentó un acuerdo con Sony para podes alcanzar dichos objetivos.

El trato se había dado durante el año 1988, y su proyecto más ambicioso ya tenía nombre, el “SNES-CD”, un periférico que abría la posibilidad de disfrutar títulos tanto en cartuchos como en CD. A pesar de esto, el pacto duró poco, ya que, en 1991, Nintendo anunció que el accesorio para la Super Nintendo sería finalmente construido por Phillips, dándole la espalda a su hasta entonces socia, Sony. Dicho acto es considerado hasta nuestros días como “una traición” por parte de la Gran N, además de una pésima decisión de negocios, aunque no pasaría mucho tiempo antes para que el karma tocara las puertas de la empresa.

Pero antes, ¿Por qué Nintendo rompió su acuerdo con Sony? Pues, inicialmente el contrato firmado entre ambas partes proponía que Sony que desarrollaría y mantendría el control sobre la tecnología de la SNES-CD. Lo que llevaría a Nintendo a ceder numerosas licencias y beneficios a su compañera, detalle que no cayó bien en la cúpula directiva. En conclusión, el entonces presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi consideró que el acuerdo no era favorable para los intereses de la compañía, por lo que optó por un cambio de planes al establecer un trato más beneficio junto a Phillips, quedándose así con el control de las propiedades intelectuales y del software. La jugada generó enojo y desconcierto dentro de Sony, quienes bajo la iniciativa de Ken Kusaragi, principal impulso del pacto con Nintendo, decidieron volcarse al desarrollo de su propia consola de videojuegos, esto a modo de “retribución” por la competencia desleal de Yamauchi. 



El principio del fin

En 1993, aparece Sony Computer Entertainment, la división interna que se encargaría de gestionar todos los aspectos relacionados al negocio del entretenimiento digital y la titular de la PlayStation original. Un sistema de 32 bits que se valía del formato en disco para brindar juegos más baratos y con más contenido que software de generaciones anteriores. Los gráficos eran mayormente en un 3D rudimentario y poligonal, que, aun así, significó un salto para la industria y consumidores de la época. Los controles presentaban inicialmente un formato clásico con botones y cruceta direccional. Sin embargo, con la llegada de los entornos tridimensionales, la necesidad de poder moverse en múltiples direcciones se había vuelto vital para los usuarios del momento, por lo que se desarrolló un nuevo mando que agregaba 2 joysticks analógicos, además de un sistema vibratorio, que permitían una experiencia más inmersiva y dinámica.

Por su parte, Nintendo presentó en 1996 su N64, un equipo que también contó con títulos desarrollados en tres dimensiones, y un joystick direccional en 360° grados para desplazarse por todo el mapa sin restricciones. Cabe destacar que la maquina venía con un procesador de 64 bits, detalle que colocó a la consola en la punta del desarrollo tecnológico de aquel entonces. A pesar de esto, la Gran N había cometido un grave error, pues se conservó a los cartuchos como soporte principal para los juegos de la consola. Aspecto que condenó a la N64 a un catálogo de lanzamientos más reducidos y costosos en comparación con la competencia. Esto debido a que dicho formato no contaba con las facilidades de desarrollo y almacenaje que si permitían los nuevos discos compactos. Tecnología en la que Sony tenía mayor experiencia

Al final de la quinta generación, los números hablaban por si solos. La Nintendo 64 alcanzó cifras por 32 millones de copias vendidas, un monto para nada despreciable, pero que flaqueaba contra las más de 100 millones que cosechó la PlayStation 1. Nintendo, sin saberlo, había puesto los clavos de su ataúd y fue obligado a cederle su puesto de predominancia en la industria a los recién llegados de Sony. La traición de la Gran N creó a su propia pesadilla y mayor rival, su monstruo personal que continua como estandarte en el mundo del entretenimiento digital a nivel global.

Y si bien, a los más jóvenes quizás les resulte complejo imaginar una época sin Xbox y con Nintendo como líder de las consolas. Dicho tiempo existió, pero una mezcla de malas decisiones, competencia desleal, falta de visión o tal vez hasta avaricia, le puso fin. Para finalizar, y rescatando un clásico dicho que simboliza la caída de un rey frente al advenimiento de su respectivo sucesor: “El rey ha muerto, larga vida al rey”.


Autor:

Ramiro Patiño

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